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GIRAS POR EUROPA, UN PASO IMPORTANTE PARA EL TENIS SUDAMERICANO

Raimundo Gregoire Delaunoy

La chilena Cecilia Costa, parte del equipo COSAT de 18 años. (Foto: Poa Press)

Hace siete días, comenzó la participación del equipo COSAT de 16 años en torneos europeos. Esta semana, es el turno de un nuevo grupo de tenistas, pertenecientes a la categoría de 18 años, que en Alemania ha iniciado su periplo por el Viejo Continente.

En ambos casos se trata de dos delegaciones que van en busca de resultados, pero, quizás lo más importante, de ganar experiencia y avanzar en su proceso de crecimiento como deportistas y personas.

Siempre se dice que la competencia en Sudamérica es buena, pero no suficiente para que tenistas de esta región logren desarrollar al máximo sus potencialidades. Y aquello es cierto, porque en este continente existen grandes proyectos y deportistas de élite, pero en Europa y Estados Unidos, por dar dos ejemplos, hay cuatro o cinco veces más tenistas de alto nivel.

Entonces, el asunto pasa porque en Sudamérica se realicen buenos trabajos formativos, que luego tengan campeonatos para ir desarrollando sus capacidades, pero, finalmente, lo esencial radicará en que tengan la oportunidad de ir a jugar contra quienes están en la élite del tenis internacional.

Por eso, ir a Europa es una posibilidad única y que no todos podrán tener en su carrera. Es cosa de ver lo que ocurrió en la reciente versión juvenil de Roland Garros. Alguien podría decir que no hubo títulos para Sudamérica, pero perder en tercera ronda ante la número cinco del ranking o frente al mejor exponente europeo, será una gran experiencia. Mucho más relevante que ganar un torneo perdido, donde el primer cabeza de serie con suerte rodee el puesto 500º.

Es así que la experiencia europea de los equipos COSAT es algo demasiado importante, aunque tampoco se trata de la panacea del desarrollo del tenis sudamericano. Quienes logren grandes campañas en Europa no aseguran su futuro y, a la inversa, quienes regresen con malos resultados no sepultan su proyección en el profesionalismo. El punto esencial es saber cuantificar y calificar lo que ocurre en el Viejo Continente. Derrotas abultadas pueden ser la catapulta hacia el Top 10 juvenil, mientras que grandes victorias a veces se convierten en un pantano de estancamiento.

Sin embargo, dejando a un lado estas opciones, nadie puede dudar que viajar a Europa y enfrentar a los mejores exponentes mundiales es un gran logro y una notable oportunidad para que Sudamérica siga progresando en el tenis y que sus deportistas mantengan un proceso de crecimiento prolongado en el tiempo.

Además, más allá de lo meramente tenístico, salir del país y llegar a naciones donde no se habla el idioma nativo o donde existen culturas muy diferentes es una excelente forma de madurar como persona. Que sepan intercambiar opiniones y que aprendan a relacionarse con gente oriunda de diversas partes. Que logren ir al almacén de la esquina en Paris y puedan preguntar, en francés, cuánto cuesta un par de pilas o que, en inglés, averigüen dónde se puede ir a comprar una botella de agua mineral sin gas.

Eso, también es parte fundamental del crecimiento de los tenistas. El tenis es mucho más que el entrenamiento y la competencia. Se trata de una mirada holística, en la cual las personas puedan ser capaces de ir desarrollando otras habilidades, especialmente aquellas relacionados con el ámbito social. Vencer la timidez, doblegar los nervios, entender que a veces hay que callar y escuchar, etcétera. En resumen, aprender a relacionarse con los demás y saber cómo vivir cuando se está lejos de la casa, los padres y los amigos.

Por último, en cada viaje a un país desconocido se gana en cultura y en nuevos conocimientos. Recorrer, aunque sea unos minutos, una plaza en Berlín, ir al Louvre en Paris o caminar por las estrechas calles de Amsterdam. Sea el lugar que sea, pero empaparse del espíritu cultural y ampliar el horizonte de mira. Mientras más se conoce, mayor capacidad de evolución, razonamiento y entendimiento de la vida misma y, por ende, del tenis.

Es por eso que estas giras por Europa son tan importantes. Entregan todas las posibilidades y las herramientas para que tenistas de Sudamérica logren desarrollarse en todo sentido. Que aprendan a manejar la presión, que logren medir su nivel ante los mejores y que puedan profundizar en su conocimiento interno.

Los resultados, son igual de importantes, pero no son el comienzo y el fin de la carrera en el tenis. Y eso es de gran relevancia, para que entrenadores, cuerpos técnicos, familiares y dirigentes entiendan que más allá de las matemáticas, el progreso se mide por la evolución en el juego y la manera en la cual enfrentan los partidos en la cancha.

Tal cual dijera una tenista colombiana en una entrevista, adentro de la cancha hay que enfrentar alegrías, miedos, angustias, relajos y todo tipo de sensaciones.

De ahí la trascendencia de la gira de los equipos COSAT por Europa, porque vivirán en carne propia todas esas emociones, pero ante los mejores del tenis juvenil internacional.

Ya será el momento de los análisis, pero, de momento, no queda otra que desearles lo mejor y esperar que el tenis sudamericano siga desarrollándose.

Es lo que todos queremos.

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