MUNDIAL SUB 16: NI MÁS, NI MENOS DE LO ESPERADO
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| La argentina Florencia di Biasi se anotó el mejor registro de la escuadra durante la Junior Fed Cup, con tres victorias y dos derrotas. (Foto: ITFTENNIS) |
Por Raimundo Gregoire Delaunoy
Acaban de finalizar los torneos Junior Fed Cup y la Junior Davis Cup y a la hora de analizar la participación sudamericana en este evento la realidad indicaba que las esperanzas debían ser mesuradas, no por el nivel técnico o las capacidades individuales, sí no que por el momento tenístico.
Si bien en nuestro continente se viene trabajando bien en muchos aspectos y se ha disminuido la brecha en comparación a Europa, Estados Unidos, Australia o Japón, aún existen diferencias que impiden aspirar a mayores resultados.
El principal punto radica en la falta de mayor roce ante tenistas de primer nivel, aspecto que se puede ver en la Gira COSAT de comienzos de año, donde los participantes aprovechan la chance de jugar con rivales de otro nivel y otra procedencia que vienen a Sudamérica a participar del circuito.
Pero en la categoría de 16 años eso no es posible, pues el circuito es sudamericano. De ahí la importancia de las giras por Europa, pues permite que conozcan rivales de otras latitudes.
Otra variable es el hecho que en Sudamérica el proceso de madurez se da en forma más tardía, razón por la cual las delegaciones europeas llegan a los mundiales con experiencia previa en torneos ITF e, incluso, profesionales.
Estos factores claramente tienen preponderancia a la hora de analizar las posibilidades que tienen los equipos sudamericanos en torneos como la Junior Fed Cup y Junior Davis Cup.
Las cinco delegaciones sudamericanas llegaron al Mundial Sub 16 con un mismo prisma: ganar experiencia y medir cuánto se ha avanzado, pero con diferentes metas.
SIN GRANDES SORPRESAS EN LOS RESULTADOS
En mujeres, Argentina llegaba con ciertas expectativas, pues en su equipo contaba con Agustina Sol Eskenazi, de gran rendimiento y crecimiento durante 2009. Sin embargo, sus compañeras, Florencia di Biasi y Daniela Degano, llegaban con una menor experiencia. En la fase grupal, las argentinas hicieron lo que se esperaba, es decir, le ganaron a Indonesia (2-1), perdieron con Croacia (2-1) y fueron derrotadas por Rusia (3-0). Luego, doblegaron a Egipto (2-0) y finalmente perdieron la definición del 13º puesto ante México (2-0). En total, cinco series disputadas, con dos triunfos y tres caídas. A nivel individual, Di Biasi tuvo el mejor registro (3-1), en comparación a Eskenazi (2-3) y Degano (0-1).
En cuanto a Perú, se sabía que llegaban a ganar experiencia internacional y con una número uno, Patricia Ku, que daba ventajas por su baja estatura. Al parecer, los nervios le jugaron una mala pasada al equipo peruano, pues empezaron muy mal, pero luego fueron afianzándose como equipo y, también, individualmente. En la fase grupal tuvieron un desastroso debut ante Japón (3-0), ganando apenas cuatro juegos en total de las tres series y una derrota ante Ucrania (3-0). Y en la última confrontación doblegaron a Egipto (2-1), con lo cual terminaron en el tercer lugar de su zona. En la segunda fase perdieron con Indonesia (3-0), pero luego aseguró el 11º lugar tras vencer a Australia (2-0).
Resumiendo, dos series ganadas y tres perdidas ante rivales en teoría superiores. Individualmente, Ximena Siles tuvo el mejor registro (2-3) y Patriciu Ku (1-4) vivió en carne propia la responsabilidad de ser número uno del país.
En la rama masculina, lo mejor fue lo realizado por Argentina, que se ubicó en el 7º puesto. En la fase grupal tuvieron una destacada campaña y estuvieron a muy poco de disputar un lugar de avanzada. En su zona vencieron a Uzbekistán (2-1) y Marruecos (3-0), lo cual les dio opciones de pelear la primera plaza de la zona ante Reino Unido. Lamentablemente, en una estrecha definición (2-1), los británicos se impusieron en el dobles y dejaron a Argentina en el segundo lugar del grupo. En la segunda etapa, el equipo argentino perdió con Corea del Sur (2-0) y eso los obligó a disputar el 7º lugar, algo que lograron ganar luego de vencer a México (2-1). Así las cosas, los argentinos ganaron tres de las cinco series disputadas. En cuanto a los rendimientos personales, Juan Ignacio Londero y Mateo Martínez tuvieron el mismo registro (3-2).
Bolivia llegó como el actual campeón sudamericano y quedó la sensación de que la inexperiencia les jugó en contra. Empezaron mal, pues perdieron las tres confrontaciones de la fase grupal ante Corea del Sur (3-0), Francia (3-0) y Eslovaquia (2-1). Con estos resultados, debieron bregar para evitar el último lugar y, en este sentido, les fue bien. Claro, porque primero doblegaron a Marruecos (3-0) y luego cayeron ante España (2-1), terminando en el 14º puesto. En términos numéricos, Bolivia ganó una confrontación y perdió las restantes cuatro. Hugo Dellien tuvo la mejor marca personal (2-3), seguido por Boris Arias (1-3) y Diego Zegarra (1-0).
Por último, Chile tampoco pudo festejar, aunque estuvo bastante cerca de haber cambiado el destino en su participación de este campeonato. Si bien en la fase grupal perdió todas las series, bien pudo haber tenido otros resultados. Primero, cayó ante Estados Unidos (3-0), en una confrontación en la cual dos partidos se definieron en el máximo de sets-, para luego ser derrotado por República Checa (3-0), y, finalmente, caer ante India (2-1). Con estos resultados, los chilenos fueron colistas de su llave y debieron resignarse a evitar el último puesto. En la segunda fase, Chile perdió estrechamente con España (2-1), pero finalmente pudo escapar de ser el peor clasificado, ya que venció a Marruecos (2-0) y se quedó con la 15ª ubicación. De las series en juego, Chile ganó una y perdió en cuatro. Benjamín Ugarte (3-2) fue el de mejor rendimiento, por sobre Gonzalo Lama (1-3) y Pedro Verdugo (0-1).
CONCLUSIONES FINALES
Más allá de los resultados, lo importante es darse cuenta de los avances y de aquellos aspectos que aún quedan por pulir.
Desde la perspectiva de los rendimientos individuales y por país habrá que establecer algunas reflexiones que parecen necesarias. Primero, la respuesta de los números uno fue diferente entre mujeres y hombres. En la rama femenina, las singlistas número dos tuvieron un mejor rendimiento, mientras que en el cuadro masculino los número uno fueron lo que asumieron el peso del equipo y, de hecho, tuvieron las mejores campañas. Esto es un hecho que amerita algún tipo de análisis. ¿Por qué ocurre esto?, ¿las diferencias en las mujeres son más pronunciadas?, ¿será que los hombres aguantan mejor la presión? o, simplemente, ¿se trata de una coincidencia?
Segundo, salvo excepciones, los equipos sudamericanos perdieron ante rivales de mayor experiencia y provenientes de países con un mayor desarrollo tenístico. A la inversa, queda la impresión que ante delegaciones de, supuestamente, menor nivel, Sudamérica logra salir airoso.
Tercero, y en esto no hay ningún descubrimiento, Estados Unidos, Australia, Canadá, Europa y las grandes economías asiáticas siguen marcando las diferencias en este tipo de torneos. Países como Japón, China y Corea del Sur cada vez más acortan las distancias en comparación a las tradicionales potencias del tenis, mientras África permanece estancado y Sudamérica presenta algunos destellos y siempre deja la sensación que se va por el buen camino, pero que aún falta algo.
Cuarto, los equipos sudamericanos, en general, estaban conformados por tenistas que normalmente son parte de la categoría de 16 años y que poseen escasa experiencia en torneos de mayor nivel. Por contrapartida, otras delegaciones traían jugadores que llevaban un buen tiempo compitiendo en la categoría de 18 años e incluso en profesionales.
Quinto, el campeón sudamericano de hombres (Bolivia) pudo haber pagado la inexperiencia. La cara inversa es Argentina, que siendo el segundo de Sudamérica obtuvo mejores resultados. En mujeres se da una tendencia similar, pues la mejor actuación la tuvo Perú (subcampeón sudamericano) por sobre Argentina (campeonas de Sudamérica).
Por último, lo acontecido en San Luis de Potosí permite establecer que año tras año se mantienen las tendencias y que estos campeonatos son un buen parámetro de medición, pero, al mismo tiempo, deben ser analizados con la mesura y el horizonte analítico correspondiente. Los procesos de madurez en Sudamérica son más tardíos y por eso la comparación debe tomar en cuenta esta variable.
