CIRCUITO PROFESIONAL FEMENINO 2009: EL AUGE DE LAS JUVENILES
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| La argentina Gisela Dulko (36ª), a pesar de no levantar ninguna copa en 2009, sigue siendo la mejor rankeada de Sudamérica y finalizó con un record de 31-21 la temporada. |
A la hora de analizar los resultados de las damas sudamericanas en la temporada 2009, sin duda ésta fue bastante exitosa, ya que muchas representantes del continente lograron destacar y obtener importantes logros a lo largo del año.
Algunas, como la paraguaya Rosana de los Ríos, pudieron volver al Top 100 del ranking de la WTA ; otras lograron escalar, por primera vez, al grupo de las 200 mejores, como la boliviana María Fernanda Álvarez, y, finalmente, otras jugadoras fueron capaces de tener grandes ascensos en la lista de tenistas profesionales.
En todos estos casos, el denominador común fue la participación en el circuito profesional sudamericano, que en total incluyó 29 torneos, de los cuales la mayoría (23) eran eventos de US$10 mil en premios. Más atrás quedaron los de US$25 mil (5) y US$50 mil (1).
Más allá de estos datos, lo relevante fue la inclusión en el circuito de jugadoras que aún pertenecen a la categoría juvenil. Al respecto, muchas de estas juniors decidieron dar un salto en sus carreras y para eso comenzaron a inscribirse y disputar campeonatos profesionales de US$10 mil y US$25 mil.
En este sentido, la principal novedad estuvo en los resultados obtenidos. Las jóvenes de 15, 16, 17 y 18 años amenazaron la hegemonía que en otros años habían establecido las tenistas más experimentadas, especialmente aquellas de 20 años o más.
Es así que poco a poco fueron surgiendo nombres de tenistas, muchas nacidas en 1992 y 1993, quienes empezaron a sorprender y complicar a las jugadoras profesionales.
De los 29 torneos organizados a lo largo de 2009, en ocho de ellos el título fue para una juvenil, mientras que en cinco hubo una finalista perteneciente a la categoría junior. Además, en ocho campeonatos hubo una semifinalista nacida en 1991 o años posteriores. Por último, en 17 de los 29 torneos hubo cuartofinalistas juniors, en tanto que en 24 oportunidades las juveniles lograron superar la primera ronda.
En sólo dos eventos -uno de ellos fue el ITF de Cali (US$50 mil)- ninguna jugadora junior logró ganar, como mínimo, un partido en el cuadro principal. Además, en el ITF de Quito (U$10.000), la final fue disputada por dos juveniles: la ecuatoriana Marie Elise Casares y la venezolana Andrea Gámiz.
Estas estadísticas no son meros números, pues demuestran una fuerte tendencia y que tiene relación con el buen nivel que están adquiriendo las tenistas juveniles sudamericanas, quienes han pasado de ser meras comparsas a interesantes protagonistas del circuito de torneos profesionales disputado en Sudamérica. Esto queda demostrado con el hecho de que los datos entregados anteriormente, no corresponden sólo a un par de jugadoras, sino que a varias de ellas.
Si bien destacaron algunas más que otras, fue más de una decena las tenistas que logaron conseguir metas durante 2009. Algunas pudieron ingresar al ranking de la WTA , mientras que otras dieron firmes pasos hacia una mayor consolidación de sus procesos de transición hacia el profesionalismo.
Por ejemplo, se destaca a las ganadoras de títulos, donde aparecen la paraguaya Verónica Cepede (3), la argentina Paula Ormaechea (2), la peruana Bianca Botto (2) y la venezolana Andrea Gámiz (1). Salvo Botto, las otras obtuvieron sus primeras coronas en el profesionalismo. También, están aquellas que fueron finalistas, como la ecuatoriana Marie Elise Casares (1), la colombiana Yuliana Lizarazo (1), la argentina Aranza Salut (1) y las mencionadas Cepede (1) y Ormaechea (1).
Los casos de Cepede y Ormaechea pueden ser catalogados como emblemáticos, pues ambas tuvieron un gran ascenso gracias a los torneos sudamericanos. Es así que la paraguaya escaló del puesto 1.000 del ranking de la WTA al 550, mientras que la argentina subió desde el 940 al 430.
Otras tenistas que tuvieron un gran alza fueron Casares (entró al ranking de la WTA y finalizó 799ª), Botto (llegó a estar 297ª), Salut (bordeó el puesto 300), Gámiz (ganó su primer título y rondó el 740) y Lizarazo (terminó cerca del 700).
Y así, la lista suma y sigue. Las argentinas Agustina Sol Eskenazi, Amira Pirovani y Carolina Zeballos; las bolivianas María Inés y María Paula Deheza; las brasileñas Gabriella Barbosa-Costa Silva, Fernanda Faria, Flavia Borges, Monique Albuquerque y Carla Forte; las chilenas Daniela Seguel, Fernanda Brito, Cecilia Costa, Camila Silva y Belén Ludueña; la paraguaya Isabella Robbiani; y la venezolana Gabriela Coglitore. Ellas fueron algunas de las juveniles que pudieron ganar puntos y, en muchos casos, ser protagonistas de los torneos que disputaron.
Por eso, se puede asegurar que durante 2009 el mapa tenístico del circuito profesional sudamericano cambió. Y para bien, pues el nivel de exigencia para las mayores ha aumentado y eso las obligará a seguir trabajando. Al mismo tiempo, es una gran motivación para las más jóvenes, quienes han podido comprobar que su “rebeldía” les trajo buenos resultados y, en algunos casos, incluso títulos.
